Tu eres el que me seguiras

Thursday, August 17, 2006

No te terminas de desprender...

Hace pocos días fue el día del niño y una amiga le compro a la sobrinita de su novio una muñeca grande con alas, esa fue su descripción…supongo que eso es un hada…
Mientras mi amiga me contaba acerca de la super muñeca empecé a recordar como eran mis muñecas.
Mis muñecas eran las barbies, fueron todo un tema en vida.
Cuando era chica mi hermana solía jugar a las barbies con una vecina, Lucia, y una como hermana menor, siempre trata de copiar y estar con las más grandes. Ellas no me dejaban, me hacían las peores de las cosas para mi en ese momento, me dejaban encerrada en un cuarto sola, yo gritaba y lloraba para que me abran y ellas no lo hacían, o se encerraban a jugar y no me dejaban entrar.
Yo insistía hasta que aprendí a jugar sola y mas tarde se incorporo mi hermano cumpliendo la función de “chofer” de las barbies.
Y mas tarde mis amigas jugaron conmigo.
Sin embargo, a mi lo que mas me gustaba era jugar sola, pasaba horas encerrada en mi cuarto, vistiéndolas, peinándolas, decorando su casa….no había una sola manera de jugar podría ser esa, que constaba de una inversión tan grande de tiempo solo en preparativos, o podría ser inventándoles un mundito, una vida…
Había tantos personajes porque los que me conocían no me regalaban otra cosa que no sea barbies, estaba la protagonista, que era buena, linda, rubia, con ojos celestes, y con pelo largo, estaba la mala que era una que mi papa me había traído de España. Ella tenía el pelo largo bien negro y ojos marrones. (Debe haber sido en ese entonces la única barbie morocha, todas eran rubias)
Y después habían muchas otras que iban cambiando de roles, a veces eran buenas y otras malas. El mas importante era el kent, era el único, y todas querían estar con el. A veces el era papa, otras era hijo, otras era un niño, otras era un mujeriego, otras un novio, otras el chofer, el personaje variaba dependiendo de la historia del día.
Y este simple juego para mí en ese momento era todo, quería volver rápido del colegio para jugar a las barbies.
Me acuerdo que llegaba y tenia preparada mi merienda neskuick y tostadas o las chocolinas con mucho dulce de leche. En ese momento me encantaba el chocolate y el dulce de leche…Iba con todo esa bandeja enorme a mi cuarto y empezaba mi juego…
Para mis papas esto era una tranquilidad porque yo no molestaba, pasaba horas encerrada en mi cuarto jugando… para mi era tan real…
Mas tarde esto si les preocupo, y fue cuando fue pasando el tiempo y ya tenía 13 años y todavía jugaba “a escondidas “a las barbies. No se las quería regalar a mis primitas ni nada, no podía abandonarlas….
Me acuerdo que era el tema en mi familia, un día escuche que mi tía le decía a mi mama “ya llegara su momento y ahí no va a querer jugar mas, va a perder el interés, no le digan nada”. Muchas veces mis papas lo contaban en las reuniones familiares para que a mi me de vergüenza, yo me ponía colorada y me escapaba, cuando terminaba el tema volvía.
Dicen que los niños juegan y los adultos fantasean… y si, creo que me costo tanto desprenderme de mis barbies que en el fondo nunca abandone esa novela que armaba… Ahora los personajes son otros pero en el fondo algunas historias permanecen a través del tiempo, con otros matices pero siguen insistiendo.
El otro día hice limpieza en mi cuarto y de repente apareció una barbie, una que no es cualquiera, era mi preferida, era la buena y rubia de la que hable antes, nunca pensé que todavía la conservaba.
Estuve con ella un rato, la examine toda, hoy con todo lo nuevo que salio ya no debe ser valorada como antes, igualmente decidí volver a guardarla y bien escondida.
No quiero arriesgarme a que un día venga alguna prima y la vea y me la pida, prefiero evitarme ese momento o mejor dicho evitarle ese momento porque no se la regalaria.
No puedo creer que estuvo todo este tiempo conmigo y yo no lo supe… aunque en verdad si lo sabía solo que me había olvidado…